La otitis es un dolor de oído que puede ser más o menos violento. Es común en los niños y en la mayoría de los casos, se cura rápidamente, ya que dependiendo de su ubicación en el oído, se distinguen varias tipologías de la otitis.

Tipos de otitis

Por ejemplo, la otitis más común, la media, afecta la parte del oído situada en la parte trasera del tímpano.

La otitis media puede ser causada por un virus o una bacteria, ya que a menudo se produce una infección de las vías respiratorias superiores, como por ejemplo una rinofaringitis. Esta infección provoca una obstrucción en las trompas auditivas (trompas de Eustaquio) y se forma cuando un líquido se acumula en el oído medio y presiona el tímpano, causando dolor.

Los síntomas más comunes son: fiebre moderada, fatiga, vómitos, falta de apetito y problemas en dormir, incluso a veces sucede, que bajo la presión del líquido acumulado, el tímpano estalla, liberando el líquido o pus y aliviando así el dolor.

Si ocurre esto no entres en pánico, ya que el tímpano sana en aproximadamente diez días.

Es muy importante cuidar la salud de nuestro oído

En general, las otitis son fácilmente curables.

Sin embargo, a veces pueden complicarse con la extensión de la infección a todas las cavidades del oído hasta el mastoide, que es el conjunto de cavidades óseas ligadas al oído medio. La inflamación de la mastoide puede requerir intervención quirúrgica para eliminar el pus acumulado.

A veces, la otitis persiste a pesar de los tratamientos, por lo que es necesario tomar un antibiótico específico para combatir la bacteria en cuestión.

En el caso de ocurrencia frecuente, el niño deberá ser examinado por el médico para que se analicen los factores que continúan provocando la repetición, como vegetaciones adenoides, otitis serosa, contaminaciones frecuentes del niño cuando está en contacto con otros niños o personas, tabaquismo pasivo, contaminación atmosférica, alergias, carencia de hierro, entre otras.

¿Qué es la otitis cerosa?

La otitis cerosa es una inflamación del oído que causa un derrame de un líquido producido por una obstrucción crónica de las trompas de Eustaquio.

A diferencia de la otitis media, la presencia de fluido detrás del tímpano en la otitis cerosa no duele y por eso pasa muchas veces desapercibida, pudiendo tener un diagnóstico tardío.

El derrame ocurre generalmente en ambos oídos, ya que cuando se sospecha de otitis cerosa, es cuando el niño tiene otitis media repetidamente o comienza a oír mal.

En la mayoría de los casos, la otitis cerosa es sólo transitoria, pero puede llegar a ser crónica y persistir durante varios meses. Si no se realiza ningún tratamiento, la audición del niño puede dañarse permanentemente, así que una disminución de la audición, falta de elocuencia o problemas en la escuela pueden ser señales de alerta.

En la mayoría de los casos, la otitis desaparece en pocos días

El tratamiento incluye la medicación para los dolores y la fiebre, ya que a veces, el médico prescribe antibióticos para evitar una posible supe infección.